Luz, amor y pasión... 

La vida está llena de Luz, amor y pasión. Es una maravilla!

La artista plástica Marianne van den Wijngaard (1960) invita a las personas en todo el mundo, a  contemplar sus cuadros y a experimentarlos mientras los van tocando.

A través de las capas gruesas de pintura la artista hace brillar la Luz  con alegría y fuerza. Las pinceladas de colores claros y dinámicos muestran un relieve y una estructura muy acentuados.
La pasión enciende la alegría, elevando nuestra energía vital a alturas desconocidas.
Las chispas de Luz, amor y pasión saltan de los cuadros haciendo partícipe al observador en esta energía positiva.

El amor que se hace sensible en los cuadros, une a las diferentes personas y culturas. Estos sentimientos universales nos hacen a la vez vulnerables y fuertes. La plasmación de la realidad invisible ha fascinado a la artista  toda su vida. Dentro y fuera de nosotros hay tanta Luz y amor, que sólo nos queda experimentarlo.

Todas esas bellas impresiones las hace visibles y reconocibles pintándolas apasionadamente. 

Wijngaard estudió en la Académia de Arte en s’Hertogenbosch, Holanda desde 1981 hasta 1986.
Después abrió su propio taller para dedicarse a su arte. Hizó varios viajes a América del Sur, a la India, a Nepal y a Africa.
Se sumergió por completo en aquellas otras culturas, vivió entre su gente, hizo varias y largas excursiones por la montaña con los habitantes locales y se dejó inspirar por sus costumbres.
La maravillosa naturaleza, aquella grandeza enorme todavía la siguen inspirando. Sobre todo experimentó que el mundo es mucho más grande que nos imaginamos. Sintió la gran harmonía en la cual nosotros, como pequeños humanos, nos está permitido vivir.

En sus cuadros, la expresión de esta enorme fuerza de amor que existe dentro y alrededor de nosotros, es su fuente de inspiración y su desafío.

“En los lienzos y en las esculturas de piedra expreso todo lo que vive dentro de mi, y esa libertad es deliciosa. Me gusta dar a un sólo color todo el espacio necesario, para poder brillar e iluminar.
La realidad consiste de varias capas. Debajo de la superficie hay todo tipo de vida. Es como si de forma espontánea se produce un diálogo entre mi ser más profundo y la pintura.

La Luz, el amor y la pasión recobran vida.

Esta energía sumergida queda reflejada en mi trabajo. Cada obra de arte es como un regalo que me hago a mi misma y que mientras pinto se va creando.
Esto sí que es disfrutar”.


Sus cuadros de vivos colores se pueden ver en todo el mundo.

Art Wijngaard crea obras de arte para particulares y empresas tanto dentro del país como en el extranjero, estando comprometido en varios proyectos benéficos nacionales e internacionales.